MADERA.
Y si de pronto, casi como de la nada,
Nos diéramos cuenta
Dilatáramos la pupila para ver más allá.
Para darnos cuenta de las cosas
¿qué pasaría si le diéramos importancia a otras cosas?
Si entendiéramos que las cosas no son como dice la televisión,
Que llevamos años y años quejándonos de lo mismo,
Sin cambiar absolutamente nada.
Y que quejarnos de todo,
Solo le quita la energía a lo lindo,
Si tanto nos molesta algo
Acciones, es lo necesario.
Que sería de un mundo,
Donde la gente no se ignore
Y por el contrario se salude,
Como lo más normal,
Como lo que se supone que somos
seres humanos.
Y si nos diéramos cuenta que la vida
Es más que andarse peleando
Por política y por religión,
Y si todos usáramos
la razón y el corazón,
No sería todo mejor.
Y si supiéramos que el dinero no compra la felicidad
Que el dinero es solo papel y metal
Que no debería de ser tan importante
Y que si existe es para compartirse
No para morirse lleno de metal en el corazón
Sino de amor.
Darnos cuenta que
La vida no es una película de Disney,
Pero estaría bueno convertirla en eso,
Ayudándonos todos, eso sería un buen comienzo.
Y si un día, como de
la nada
Nos diéramos cuenta
De que los árboles son seres vivientes,
Y que su desarrollo es muy distinto
y poco explorado por la gente,
ellos están vivos, y viven mucho más
y por ende su experiencia es mayor,
que acaso no dicen los viejos en mi tierra,
-mas sabe el diablo por viejo,
Que por diablo.-
Ellos aún cortados,
Se preservan en forma
de madera,
Todavía teniendo esencia.
Y si hoy nos diéramos cuenta
De que la madera tiene vida,
Por eso la gente pone
madera en sus casas
Para darle vida al hogar,
Hay que masajear la madera,
(Y a la pachamama o madre tierra),
Con un tacto suave,
Como tocando arena de mar,
De esa suavecita que se te escurre por la piel,
Hay que pasarle un trapito,
Hay que darle su mantenimiento,
Darle una resanada al panorama.
Pintarla para luego,
Ponerle barniz a la madera,
Ponerle barniz a la vida.
Solo hay que darnos cuenta.
David Herrera. SR.
30 de septiembre, 2016.

