lunes, 24 de octubre de 2016

80. EL FUTBOL EN BRASIL



EL FUTBOL EN BRASIL.
“¿Los brasileños se volvieron tan buenos en el fútbol porque culturalmente era tan importante para ellos, o el fútbol se volvió tan importante para ellos porque eran tan buenos para jugarlo?”
Alex Bellos.


La identidad brasileña siempre va a tener vínculos muy fuertes con este deporte.
El futbol es un deporte que se inventó en Inglaterra pero que rápidamente se esparció por todo el mundo y que cuando llegó a Brasil se fusionó con la alegría y el ritmo de la gente local para terminar de convertirlo en su ícono más representativo y, posteriormente, en la selección más exitosa de todos los tiempos. Dicho deporte fue introducido por Charles Millar, un brasileño de ascendencia británica quien llegó a las playas de Santos (estado de Sao Paulo), lugar por demás emblemático, pues allí jugo Pelé y de donde también surgió Neymar Jr. (y aún más significativo el hecho de que yo pude jugar una cascarita amistosa, con vista al mar, en ese mismo lugar). 
Se decía que para jugar al futbol se necesitaba una pelota, un campo abierto, y jugadores,  Brasil es tan extenso que campo abierto había de sobra, pelotas se conseguían o se improvisaban, y jugadores había para elegir, así que rápidamente se hizo popular el juego y no tardó mucho para que se volviera parte de la cultura, a tal grado que ha tenido mucha influencia sobre la historia misma del país, y para muestra les recomiendo leer el artículo que yo cito al final del texto.
Durante mi estancia en Brasil me interesé mucho por apreciar cualquier muestra que me ayudara a entender cómo viven los brasileños el futbol y realmente hubo varios detalles en los que pude ver reflejado su valor cultural. A continuación les comparto algunos de ellos:
- La gente en Brasil siempre está viendo futbol. Cualquier restaurante o negocio en la calle donde tengan un televisor siempre está transmitiendo algún partido. En el país hay tantos juegos de futbol profesional en las distintas ligas que existen, que juegos hay de sobra.
- La pasión. Me llamó la atención como todos hablan del fútbol, pues se burlan entre ellos, se cuentan chistes, se reúnen en torno a un partido… el fútbol los mueve socialmente.
- Los estadios. En los estadios se respira el apoyo  de la gente por sus colores. Suelen ser construcciones bastante imponentes y, en su mayoría, modernos gracias a la pasada copa del mundo que se llevó a cabo en 2014 y que vino a inyectarle tecnología al futbol profesional.
- La Medalla de Oro. A Brasil sólo le faltaba ganar las Olimpiadas para completar la lista de triunfos a nivel mundial, y fue durante mi estancia que en la serie de penales y después de un vistoso partido, Neymar Jr. se convertía en el héroe para conseguir la tan anhelada medalla de oro. La forma como vivimos ese partido fue muy especial.
- El futbol en la playa. En las playas siempre hay gente jugando al futbol, dominando la bola,  jugando voleibol con los pies, unos verdaderos magos, pues muchas veces no parecen ser buenos jugadores, pero de  pronto matan una jugada con una chilenita o con algún truco que te hace quedar con la boca abierta.
- El famoso “Jogo Bonito”. En varios lugares donde había canchas públicas, los niños y los jóvenes se ponían a jugar pero no propiamente formando equipos que se disputaban hasta meter goles, sino simplemente a hacer fantasías con el balón, a tirar alguno que otro caño o túnel, y sobre todo a tratar de impresionarse entre ellos.
Una noche en el muelle de Isla Grande un grupo de amigos, algunos más adultos, otros más pequeños, comenzaron a jugar a dominar el balón en pleno muelle (sin barandal), el desafío consistía en que al que se le cayera el balón tenía que tirarse al mar para recogerlo. Estuvieron así largo rato manteniendo la bola arriba, hasta que cayó y sin más ni más, casi todos se tiraron a nadar sin importar que el clima estuviera algo fresco. 

- Futbol sinónimo de Alegría. Absolutamente a toda la gente que vi jugando al futbol tenían en su rostro una expresión de felicidad, de no estar pensando en sus problemas, de no estar preocupados por nada más (tal como me pasa a mí). 


Referencias:
“El Futbol y Brasil” de Alex Bellos. 31 octubre 2003. Letras Libres. (Traducción de Marianela Santoveña).



Escrito por David Herrera González.
Edición del texto y fotografías por Julieta D’Ambrosio.
17 de Octubre 2016.

viernes, 23 de septiembre de 2016

79. EN EL BOTE DE LA BASURA.



EN EL BOTE DE LA  BASURA.

“Y cómo explicarte, desde el encierro, cuánto miedo da salir, a ese mar de dudas” (G. Cerati)




En México se le dice “bote” de basura al pequeño contenedor donde se almacenan los desechos, en otras partes de Sudamérica se le dice “tacho”, acá en Brasil es “lixo”; los hay de todos tamaños, y de distintas formas; en este escrito cuando digo bote de basura no me refiero propiamente a eso,  pero con la excusa de que tengo un par de historias relacionadas, me gustaría hacer un poco de conciencia sobre la cantidad de basura que el humano genera, y la forma en que se manejan esos desperdicios que día con día todos generamos.
Por todo Latinoamérica me he ido encontrando con dos cosas que me ponen muy triste y que me hacen flaquear en mi fe hacia la humanidad, una de ellas es el reggaeton (no me cabe en la cabeza que habiendo tanta historia musical y tanta variedad de buena música, al final de cuentas la gente consuma algo que no tiene ningún mensaje artístico), y la segunda cosa  es la forma en que los humanos tiran basura y contaminan al planeta; niños, jóvenes, adultos, desde el que menos al que más tiene, muestran su falta de educación al producir tanta basura y al no saber la forma en que se deben de manejar esos desechos. “LA BASURA NO SE TIRA EN EL SUELO, LA BASURA VA EN EL BOTE”. Para mi resulta algo sencillo, el planeta es tan hermoso que no hay que contaminarlo, pero pareciera que la gente no asocia que si tira la basura está dañando su entorno. Me pone de malas pensar que en la escuela no se nos enseña a no tirar basura, pues es obvio que la gente o no sabe, o al menos le resulta fácil hacerse de la vista gorda, pero es algo de suma importancia aunque parezca un detalle irrelevante. Por eso les digo que es muy importante tratar de generar la menor cantidad de basura y aprender a manejar la que se produce; reciclaje, composta y muchas otras opciones se tienen para este inmenso problema, todo es cuestión de informarse y por otro lado de tener  un poco de sentido común, así como de iniciativa para hacer ese pequeño cambio, que no nos cuesta nada y que estoy seguro que la Madre Tierra nos lo va a agradecer.

A continuación  los dejo con un par de historias personales.
      1.       PARAÍSO NÃO TEM LIXO (El paraíso no tiene basura)
Eso decía el letrero que vi subiendo por el sendero que nos llevaba a Lopes Mendes en Ihla Grande en Brasil, una de las playas más bonitas del litoral brasileño y también considerada una de las más hermosas del mundo; para llegar a ese lugar puedes caminar por tres horas o navegar bordeando la Isla, nosotros hicimos la segunda opción en un bonito bote turístico. Una vez que desembarcamos, comenzamos a caminar por la selva hasta el punto en que se comenzó a escuchar el mar, y justamente en ese momento la arena, sobre la que íbamos caminando se hizo finita, parecía ceniza e incluso tenía un color grisáceo único, allí estaba la entrada a una paradisíaca playa, bastante extensa, con una arena por demás suavecita y de un color blanco, en frente un mar con distintos tonos de azul, donde no había nada más que un par de puestos de comidas y de bebidas, así como unos cuantos turistas que tranquilamente disfrutaban del litoral solamente delimitado por unas enormes piedras. 
El lugar parecía el paraíso pero no lo era pues, paradójicamente, estaba lleno de basura. El mar había arrastrado muchísimos desechos humanos desde las ciudades cercanas a la Isla, y cuando nos metimos a nadar en medio de las olas teníamos que estar esquivando bolsas y demás productos, bastante desagradable. Yo creo que es una vergüenza que un verdadero paraíso no pueda ser considerado así por culpa de los humanos que no tienen conciencia de cuidar su planeta.



      2.       EL BOTE DE BASURA.
 
Al principio del escrito hago una aclaración de que en este texto cuando hablo del bote de basura hago referencia a algo distinto, pues es el momento de retomar ese punto. Un día después de haber visitado la playa de Lopes Mendes en un pequeño y bonito barco turístico, nos tocaba emprender el regreso pero ahora en un amplio y sucio barco que era el mismísimo “bote de la basura”, pues es el barco que transporta día con día los residuos que produce la Isla hasta la zona continental de la ciudad de Angra dos Reis.
Antes del mediodía fuimos a hablar con Gino, un joven trabajador del estado que todos los días ayuda a rellenar el barco, y quien ya nos había dicho que era posible que nos dejaran regresar en él. En cuanto llegamos nos dijeron en un portugués que no entendimos mucho, que solamente terminaban de rellenar el barco y zarpábamos. El sol estaba pegando fuertemente mientras varios trabajadores descargaban una y otra vez una grúa que, hábilmente, era manejada por un local; nosotros intentábamos estar en donde no estorbáramos, pero un poco antes de que terminaran de llenar el barco nos dejaron subir a la proa, la cual estaba bastante limpia y tenía un muy buen asiento con una fabulosa vista hacia el mar. En la parte de atrás iba toda la basura, lo bueno que no  se sintió casi el olor y, por el contrario, el panorama en el regreso fue mágico, con pequeños islotes que se iban apareciendo, con aves que volaban a lo lejos y con algunas gaviotas que hacían piruetas cerca del barco. Cuando llegamos al puerto de Angra dos Reis nos despedimos del amable y tranquilo capitán haciéndole un pequeño regalo conforme a nuestras posibilidades. 

 

En el viaje y en la vida pasa de todo. A veces estas arriba y a veces abajo. Un día en un barco turístico para ir a una de las mejores playas del mundo, al siguiente día regresando en el bote de la basura para salir de la Isla, pero de cualquier forma hay que aprender a disfrutar de todo, hay que reconocer que las gaviotas se ven igual de hermosas volando por el océano, sea cual sea el barco sobre  el que estemos navegando.

Escrito por David Herrera González.

Edición del texto y fotografías por Julieta D’Ambrosio.

18 de Septiembre 2016.

domingo, 11 de septiembre de 2016

78. Playa Sono



Playa Sono


Varias veces me escuché diciendo en mi cabeza:
 “esto es vida”. 


(Fragmentos del diario)

Del Miércoles 23 de Agosto al  Sábado 27 de Agosto,  2016.


LA PLAYA. Playa Sono es un sueño, como lo dice su nombre. Para llegar a la playa sólo se puede hacer por mar o caminando sobre un sendero en medio de la jungla, nosotros ahora en unas cuantas horas vamos a volver por ese camino por el que llegamos hace varios días, volveremos  a escuchar los sonidos de la  selva con el fondo de las olas rompiendo, la entrada y la salida perfecta de un sueño igual de perfecto.
Poder ver el mar desde que te levantas hasta que te vas a dormir, poder escuchar las olas en todo momento, eso para mí es un lujo.





SU GENTE. Aquí la comunidad de Sono es muy pequeña, con tan solo unos 500 habitantes y con uno que otro aventurero que llega y pone su carpa sobre la arena para pasar unos días en plena tranquilidad, sin lujos materiales, pero con el lujo de estar unos días en el paraíso.
La gente en esta comunidad vive de una manera muy tranquila. Los niños se preocupan por ir a la escuela y por jugar en la playa; los adultos por pescar o hacer alguna que otra actividad como administrar tienditas, restaurancitos, hostales o campings, y también por jugar en la playa; y finalmente los visitantes que solo disfrutamos y también jugamos.


TRABAJO CON LA VECINDAD. La idea de presentarnos en la escuela de la comunidad se vino abajo por cuestiones de burocracia, que curiosamente alcanzan a llegar hasta este lugar tan perdido de la civilización y del sistema. Pero eso no impidió que nos presentáramos, pues la directora de la escuela hizo todo lo posible para que los niños pudieran ver nuestro espectáculo a la hora de la salida, también tuvo el gran detalle de conseguirnos un pequeño almuerzo en agradecimiento. Yo disfruté mucho la presentación, pues vi que los niños y los adultos estaban completamente enfocados en el show. Al final los niños estuvieron jugando con las marionetas, fue tanta la alegría que sentí que más tarde decidí salir vestido de luchador, y aunque casi no había gente en la playa, pude jugar con Caique, el niño de Neia la mujer que nos dio hospedaje gratis, quien cuando nos despedíamos, me pidió que lo golpeara, a mí me causo mucha gracia su solicitud, pero no podía pegarle así que solamente lo levanté y le hice una llave de luchador.



PLAYA DOS ANTIGOS. Un día durante nuestra estancia también fuimos caminando por el medio de la montaña hasta la siguiente playa llamada Dos Antigos, un espacio completamente virgen donde no hay nada más que unas enormes piedras en medio de la arena.  En esa hermosa playa tuve el placer de nadar en el mar y aunque el agua estaba un poco fría, lo disfruté al máximo con sus pequeñas olas y con islotes de arena que te permitían seguir tocando el fondo aunque fueras avanzando en lo profundo.


EL FINAL DE LA PLAYA (Y LAS GAVIOTAS). No se  me olvida el vuelo de las gaviotas que finamente cruzaban la línea divisoria entre mar y arena, como coloreando la espuma a su paso. Un día cuando estaba amaneciendo me tuve que levantar al baño y cuando iba de regreso a nuestra carpa vi a esa gaviota que lenta y finamente se fue volando, recorriendo de un lado a otro hasta postrarse en las rocas al final de la playa, ese lugar que curiosamente, un mediodía, me recargo de amor el interior,  mientras  escuchaba la canción  Meu Erro de los Paralamas. En el mismo lugar donde hace solo unos momentos alcancé a ver cómo Julieta se sentaba para admirar el hermoso paisaje que la rodeaba.



NUESTRA ALIMENTACIÓN. Nuestra estancia aquí represento comer arroz y pasta con ajo la mayoría del tiempo, comidas simples pero que sabían delicioso, y no por los ingredientes ni por lo elaborado de los platos, sino simplemente por el lugar donde estábamos y por el amor con el que estaban hechos. Comer en esa banquita con vista al mar  no puede ser más que una delicia, así como también lo fue el tomar café con agua de la cascada en Playa dos Antiguos, pues sentir ese gusto del café y darle al cuerpo un poco de hidratación era algo bastante complaciente.
Comer y beber en el paraíso es delicioso.


LAS NOCHES EN SONO. Simplemente fueron mágicas. Caminar sobre la arena viendo cómo se iluminaba como una mini explosión estelar, por la presencia de algo llamado plancton, algo sobre lo que yo no tenía mucho conocimiento y algo que nunca hubiera imaginado que me fuera a tocar ver.
Por las  noches los árboles se llenaban de luciérnagas y arriba en el cielo  las constelaciones y las infinitas estrellas, le daban esos chispazos de luz al momento.


 



LA REALIDAD. En este lugar varias veces nuestras discusiones fueron encaminadas a lo que la gente pudiera estar haciendo viviendo dentro del sistema, en la vida diaria de una ciudad, mientras nosotros estábamos en frente del mar, viendo como las olas nos iban hipnotizando lentamente y los efectos alrededor de eso nos seguían encantando. Varias veces sentí esos escalofríos que se sienten de la emoción de estar en un lugar mágico. Yo no sé, pero al menos para mí, esto es vida.

 
Escrito por David Herrera González.

                                                    Fotografías de Julieta D'Ambrosio.