viernes, 9 de septiembre de 2016

77. RIO DE JANEIRO 2016.


RIO DE JANEIRO 2016.

Ya no persigo mis sueños, ahora ellos me persiguen a mí.





Todavía recuerdo lo que decíamos afuera de casa de Luis cuando hablábamos del viaje, en más de una ocasión mencionamos entusiasmadamente que si las cosas se daban, sería un sueño cumplido el llegar a las Olimpiadas en Brasil; aparte esa era la excusa perfecta para  visitar ese país  tan representativo en Sudamérica.
Al parecer todo nos ha salido más que bien, (sin dejar de lado las complicaciones de llevar más de un año viajando) pues no solo pudimos llegar a dicho evento, sino que en lo personal fue de una manera muy especial, pues aparte de llegar allí con Julieta  y Luis, también  incluyo  para mí una muy agradable sorpresa cuando  hace unos meses antes mi hermano Lalo confirmo que había comprado los boletos de avión para estar con nosotros unos días en Brasil  y justamente para acompañarnos en nuestra aventura olimpica. Todo era doblemente especial pues en mi familia siempre seguíamos la cobertura de las olimpiadas,  por eso el tener a mi hermano acá era la cereza del pastel, aunque faltaba el Rulo y todo el resto de la familia.
Al final de cuentas ese sueño que se veía lejano se cumplió y gracias al apoyo de Lalo pudimos tener una mejor experiencia,  pues si no fuera por él no hubiéramos podido disfrutar tan plenamente nuestra breve estancia en Río de Janeiro 2016.
Nuestra entrada a la ciudad de Río  fue muy distinta a lo que habíamos imaginado, pensábamos en un ambiente colorido y lleno de fiesta, pero no fue así pues las ciudades avanzan de igual manera con o sin Olimpiadas, y a nosotros primero nos tocó meternos al ritmo citadino  para establecernos, tomando el transporte público, lidiando con el portugués, caminando con las maletas y descubriendo que en algunas zonas de la ciudad las subidas son altas y prolongadas,  las calles son lindas  y llenas de vida, pero también llenas de indigentes, un lugar que demanda estar alerta, una ciudad muy grande y caótica construida a lo largo de las hermosas playas brasileñas.
Nuestra primer probadita de las Olimpiadas ocurrió en  nuestra primer tarde cuando caminábamos por el centro de la ciudad, entre ubicándonos y conociendo, hasta que de pronto a lo lejos vimos una zona  colorida donde se respiraba el ambiente olímpico. Era la zona donde se ubicaba el Fuego Olímpico, había gente pero sin llegar a ser tumulto, pudimos tomarnos las fotos con el fuego  y ver el comienzo de un juego de básquet entre USA y Venezuela en una pantalla gigante, pero luego tuvimos que regresar al departamento donde nos estábamos quedando en el Barrio de Santa Teresa, pues nos habían dicho que no llegáramos muy noche por que la zona no era tan tranquila. El segundo día fuimos a la playa de Ipanema para ver si encontrábamos algo del evento olimpico,  al final terminamos atrapados por la hermosa playa y no encontramos nada de  Olimpiadas, pero al siguiente día ya teníamos los boletos para un juego de básquet y teníamos las intenciones de ir a algún otro evento, y una función de box se apareció como una muy buena opción. 
Así que al día siguiente tuvimos una intensa jornada olímpica, de entrada me sorprendió la organización pues yo esperaba que todo estuviera perfecto, pero no fue tan sencillo, de entrada, comprar boletos para el box fue un proceso lento y cansado, pues el punto de venta era pequeño y la fila era interminable, y por otro lado la llegada a la zona olímpica represento mucho más confusión y mucho más tiempo del que yo esperaba. Pero con todo y esto pudimos arribar a la zona indicada tomando el transporte exclusivo que consistía en una línea de metro especial y luego unos autobuses nuevos destinados a hacer llegar a las personas con boletos al parque olímpico.
Primeramente nos  dirigimos a la zona de los Pabellones donde se llevaban a cabo distintas actividades entre ellas la del boxeo, allí pudimos presenciar una tarde de peleas de distintos pesos, donde nos tocó ver cómo los brasileños apoyaban a su peleador. Allí observamos toda la función donde se fueron presentando peleas de todos los pesos y donde hubo algunas peleas mejores que otras.


En cuanto terminó el box nos dirigimos a la zona principal  donde se encontraban los estadios de tenis, la alberca olímpica, la zona de esgrima  y el gimnasio de baloncesto, allí en esa zona también estaban los locales de los patrocinadores, nosotros llegamos con tiempo de sobra, así que decidimos  ir a ver que había en las afueras. Yo decidí ir vestido del chavo del ocho, mi hermano y Luis estuvieron cambiando de atuendo, por algunos momentos con el gorro de Don Ramón y otros con las máscaras de luchador, la gente se nos estuvo acercando mucho pues llamábamos bastante la atención, pero lo mejor vino cuando entramos al local de Coca Cola, pues los animadores se emocionaron mucho al vernos disfrazados y en algún punto uno de ellos nos dijo que tenía una sorpresa para nosotros, allí nos tomamos una foto con la antorcha olímpica y luego se apareció la encargada con nuestra sorpresa, ella nos dijo que por ser personas con luz y brillantes, como el slogan de su publicidad, nos merecíamos  unas entradas para un evento de esgrima al siguiente día, incluso nos dieron una entrada más para Julieta quien no había ido ese día. Pero todo esto nos tomó tiempo y al final salimos corriendo para alcanzar a llegar al juego de basquetbol, donde pudimos presenciar  un partido entre China y Venezuela, nosotros apoyábamos al equipo latinoamericano, pero en algún punto, tengo que admitir que apoye a China para que el juego estuviera emocionante, y al final así sucedió pues el partido se definió hasta el último minuto a favor de Venezuela. El básquet es mi deporte favorito así que haber cumplido el sueño de ir a las olimpiadas viendo esta partida, tomo un significado aún mayor para mí. 


Para cuando salimos ya eran más de las doce de la noche así que tuvimos que tomar un bus especial que recorría todo Río, al final nos bajamos en la parte del centro de Río  terminamos tomando un taxi bastante sospechoso, pero que al final nos llevó hasta el departamento donde estuvimos parando.
Al día siguiente fuimos en la mañana al evento de esgrima, el cual fue algo nuevo para mí, por ser un deporte del que desconocía de las reglas, pero después  de un combate en el que no entendí mucho, los últimos combates los terminé  disfrutando bastante.


Para cerrar la estancia en Río y casi para despedir a mi hermano ,quien regresaba a sus labores de doctor en México, pudimos conocer el famoso Cristo Redentor, que es el icono más representativo de Rio, con sus 38 metros de altura ubicado en lo alto del Morro do Corcovado, para llegar allí nosotros tomamos el sendero  del parque Lage, el cual es un sendero difícil en medio de la naturaleza, donde incluso nos tocó ver como un señor canadiense se comenzó a sentir mal, y mi hermano tuvo que sacar a relucir su profesión, y dejar ir su sudadera por el bien del enfermo. Para cuando llegamos arriba  el sol estaba a pleno y una vez que entramos nos impresiono la fantástica vista de 360 grados, donde se ven las verdes montañas, las hermosas playas y la impresionante ciudad de Rio de Janeiro, acompañados  por una multitud de turistas y por una enorme e imponente escultura.


Al final fue en Río donde me tuve que despedir de mi hermano mayor, un momento difícil  y triste el verlo partir, pero un momento en que le pude  mandar un abrazo a toda mi familia a través de él, un verdadero placer haberme encontrado con mi irmão, y un sueño hecho realidad el haber podido asistir a los Juegos Olímpicos de Río 2016 con él.
Algunos días después ya instalado en Paraty pude disfrutar también de las transmisiones olímpicas y pude ver un poco más como los brasileños vivieron sus olimpiadas,  para culminar la experiencia pude ver la interesante clausura y  el preámbulo de lo que serán los siguientes juegos en Tokio. En algún otro punto de mi vida me gustaría volver a otros Juegos Olímpicos para continuar degustando de uno de los placeres que más he disfrutado en mi vida, los deportes.

 
Escrito por David Herrera González.
                                                                                                                             30 de Agosto 2016.

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